Las palabras trastorno por déficit de
atención “están de moda”, algunos dicen que los especialistas exageran y para
ellos todo es déficit de atención, pero ¿qué es realmente?, ¿cómo sé que mi
hijo no es simplemente "flojo" o que lo tengo algo malcriado?
En principio es importante saber que
nuestros hijos, su desarrollo y conducta son producto de todos nuestros aportes
como padres en la etapa inicial y hasta su adolescencia, siendo fundamental
buscar ayuda en lo que se visualice alguna dificultad, bien sea para seguir
instrucciones, lectura, escritura o sencillamente permanecer sentado a la hora
de comer o realizar las asignaciones diarias.
Una clave básica para determinar si
pudiéramos estar frente a una posibilidad de trastorno por déficit de atención
es observar en casa el seguimiento de instrucciones básicas, algunos
padres comentan en forma de chiste con los amigos, “es que yo le tengo que
decir mil veces que se ponga los zapatos y hace cualquier cosa menos eso”
OJO… empiece a verificar si todas las
instrucciones que le da son seguidas al momento.
Si le pido a mi hijo que me busque la
toalla en el cuarto y a dos pasos consiguió un papel y se puso a jugar con él o
sencillamente lo llevo a la papelera y olvidó lo que le pedí siendo esta una
conducta muy repetitiva, es una alerta. Si le digo recoge esa ropa y veo que va
hacia ella pero en el camino “así sea corto” se detiene y se dispersa con otra
cosa, es una alarma. No se trata de que por observarlo pocas veces hacer esto
ya estemos hablando de un trastorno por déficit de atención, pero si es constante
en la mayoría de las instrucciones y como padres vemos que afecta así sea en
pequeña forma el cumplimiento de muchas de sus acciones, la recomendación es
llevarlo a tiempo a evaluación a fin de descarta que esto exista.
Una clave más que incrementa la posibilidad
de identificar el trastorno es recibir de la maestra el comentario de que no
culmina las actividades, sobretodo las escritas, muchos se quedan en pensar que
es “flojo para escribir” o “no le gusta copiar”, algunos dicen yo también era
así cuando pequeño y mírame tengo éxito. No compare nunca a sus hijos con su
infancia, cada ser humano es distinto y tiene sus propias actitudes ante lo que
pueden ser las mismas condiciones.
El perder cosas constantemente, pasar de
una actividad a otra sin culminarlas son reflejos que podemos agregar. Vivir
con trastorno por déficit de atención no es complicado, al contrario son
muchísimos por no decir la gran mayoría de los casos diagnosticados tienen un
nivel de inteligencia y funcionalidad muy alto y logran alcanzar metas
increíbles, siempre y cuando reciban la atención necesaria desde pequeños para
aprender a vivir con ello y emplearlo como una virtud.

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