¿Será que mi hijo tiene Déficit de Atención? Parte 1


Las palabras trastorno por déficit de atención “están de moda”, algunos dicen que los especialistas exageran y para ellos todo es déficit de atención, pero ¿qué es realmente?, ¿cómo sé que mi hijo no es simplemente "flojo" o que lo tengo algo malcriado?
En principio es importante saber que nuestros hijos, su desarrollo y conducta son producto de todos nuestros aportes como padres en la etapa inicial y hasta su adolescencia, siendo fundamental buscar ayuda en lo que se visualice alguna dificultad, bien sea para seguir instrucciones, lectura, escritura o sencillamente permanecer sentado a la hora de comer o realizar las asignaciones diarias. 
Una clave básica para determinar si pudiéramos estar frente a una posibilidad de trastorno por déficit de atención es observar en casa el seguimiento de instrucciones básicas, algunos padres comentan en forma de chiste con los amigos, “es que yo le tengo que decir mil veces que se ponga los zapatos y hace cualquier cosa menos eso” OJO…  empiece a verificar si todas las instrucciones que le da son seguidas al momento.
Si le pido a mi hijo que me busque la toalla en el cuarto y a dos pasos consiguió un papel y se puso a jugar con él o sencillamente lo llevo a la papelera y olvidó lo que le pedí siendo esta una conducta muy repetitiva, es una alerta. Si le digo recoge esa ropa y veo que va hacia ella pero en el camino “así sea corto” se detiene y se dispersa con otra cosa, es una alarma. No se trata de que por observarlo pocas veces hacer esto ya estemos hablando de un trastorno por déficit de atención, pero si es constante en la mayoría de las instrucciones y como padres vemos que afecta así sea en pequeña forma el cumplimiento de muchas de sus acciones, la recomendación es llevarlo a tiempo a evaluación a fin de descarta que esto exista.
Una clave más que incrementa la posibilidad de identificar el trastorno es recibir de la maestra el comentario de que no culmina las actividades, sobretodo las escritas, muchos se quedan en pensar que es “flojo para escribir” o “no le gusta copiar”, algunos dicen yo también era así cuando pequeño y mírame tengo éxito. No compare nunca a sus hijos con su infancia, cada ser humano es distinto y tiene sus propias actitudes ante lo que pueden ser las mismas condiciones.
El perder cosas constantemente, pasar de una actividad a otra sin culminarlas son reflejos que podemos agregar. Vivir con trastorno por déficit de atención no es complicado, al contrario son muchísimos por no decir la gran mayoría de los casos diagnosticados tienen un nivel de inteligencia y funcionalidad muy alto y logran alcanzar metas increíbles, siempre y cuando reciban la atención necesaria desde pequeños para aprender a vivir con ello y emplearlo como una virtud.


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