En un mundo especial...

Para muchos en cualquier espacio del mundo resulta complejo y en oportunidades vergonzoso tratar el tema del ESPECTRO AUTISTA, por diversas razones, a muchas personas les cuesta fijar la mirada cuando se encuentran frente a un niño, adolescente y en muchos casos adultos con esta condición, sin embargo nos mata la curiosidad y las ganas de observar. Te invito a comprender que, observar a un joven con esta condición puede ser muy fructífero y puedes disfrutarlo tanto como mirar a cualquier otro niño en un concierto tocando la viola, flauta, piano o fijar la mirada en una niña que baile ballet. Esto  puede ser muy gratificante siempre que entiendas que forman parte del mundo en que convivimos todos y que son tan especiales como tú, como tus hijos y como todos los seres humanos que compartimos el día a día en nuestros colegios, oficinas y hogares.

Cuando usamos la palabra “Espectro” nos referimos a una diversidad de conductas y habilidades  que puede tener un niño diagnosticado con Trastorno de Espectro Autista, que si analizamos bien muchos de nosotros o de nuestros familiares bien sea a nivel orgánico, emocional o social  puede, en cualquier etapa de su vida manifestar cambios, enfrentar dificultades, deterioro o condiciones que requieran tratamientos médicos, terapias y desventajas en ejecuciones de la vida diaria.


Al trabajar muy de cerca en el área del autismo compartes con distintas familias que pasan por diversas etapas, unas difíciles y otras que brindan una experiencia de vida increíble y dejan marcas de aprendizaje inexplicables. Enfrentas la etapa de posible negación, pasas a la aceptación, posteriormente viene la retroalimentación y el conocimiento, búsqueda de información, pero la más hermosa se evidencia cuando en la familia existe total aceptación y un trabajo en equipo para descubrir sus habilidades y explotarlas hasta lograr que esta persona a quien la acompaña un diagnóstico tenga éxito y futuro. 

Casada desde muy joven con el mundo de la educación vivencie experiencias como enfrentar a unos padres que un día me comunicaron lo siguiente "En el salón de mi hijo hay un niño que tiene autismo quiero que me cambien al mío de sección, no sea que se le peguen sus conductas", yo solo escuche con atención a los señores y solo respondí "creo que se equivocaron no de salón si no de colegio y de mundo". A los pocos días los padres se acercaron a pedir disculpas y hoy en día agradecen el que su hijo pueda convivir en un mundo hecho para todos. Pues solo falta que todos entendamos que formamos parte de un mismo mundo, que las personas diagnosticadas con alguna condición no son personas a quienes debemos temer ni alejarnos, que debemos sentirnos orgullos de poder aprender de sus fortalezas así como de sus debilidades, siempre y cuando entiendas lo más importante TODO SOMOS ESPECIALES.

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