Tómate tu tiempo...

Es fácil decir frases como estas: “yo educo muy bien a mi hijo”,  “le doy todo para que tenga la mejor formación”, “a mi hijo no le falta nada”, muchas de estas las escuchamos a diario en padres que estamos firmemente convencidos en que lo que le damos a nuestro hijos es suficiente,  ¿que más puedo dar?. Escuchar a padres decir “no entiendo por qué si tiene todo..., cuántos niños quisieran tener solo un poco de lo que el mío tiene, pero parece que no lo aprovecha y no lo valora”.
La respuesta está al alcance, en la mano de todos, pero no muchos la vemos y muchos otros sencillamente nos cuesta entenderla. En la cartilla que nos leen cuando vamos a ser padres hay muchos comentarios que nos hablan de miles de experiencias de amigos, vecinos, compañeros, donde en muchos casos a solo minutos de saber que esperaras un hijo ya comienza uno  a preguntarse  ¿en qué me metí?, ¿en serio es tan complicado? Y uno mismo arranca a cuestionar cada una de las experiencias que te cuentan los demás basándonos en sus actitudes o comportamientos. Pero la única realidad es que la cartilla no existe, ni siquiera una básica que pueda ser igual en al menos dos casos, porque cada vientre materno es distinto, cada ser humano es único e irrepetible, con distintas naturalezas y personalidades, que aunque la formación de hogar y valores familiares son fundamentales, no existen libros que te describan lo que realmente tu hijo siente y piensa o la forma en que ve la vida. La única realidad es que nunca encontraremos la cartilla exacta, pero el secreto está en dar. Si estamos buscando que la relación con nuestro hijo, tenga la edad que tenga, sea positiva, lo primero que debemos hacer es entenderlo y orientarlo, tan solo brindándole algo básico y fundamental que es TIEMPO, ese es el mayor secreto para sentirse integro como padre, dedicarle TIEMPO.
Ese tiempo no se trata de llevarlo a una tienda y comprarle ropa, mientras yo también veo vitrinas y hablo por teléfono, no se trata de tiempo para llevarlo a la playa mientras tomo algo de sol, o llevarlo a una fiesta y dejar que se divierta con los niños mientras yo converso con los otros padres invitados, estas son actividades maravillosas y es tiempo dedicado a nuestros hijos. Sin embargo aquí hablo del tiempo 100%, tiempo padre e hijo, este no necesariamente debe ser horas extensas, para nadie es un secreto lo complicado que resulta el día para los padres y que al llegar a casa quisiéramos descansar teniendo aún mil diligencias por hacer en el hogar. Me refiero al tiempo para sentarnos en el suelo a jugar tacos o legos, sentarnos a pintar y compartir lo que pintamos buscando conversar con él mientras lo hacemos, tiempo para enseñarlo a hacer galletas y compartir una actividad dinámica donde lo eduque sin molestarme porque boto la harina o porque se comió el azúcar, tiempo para escucharle una historia sosteniéndolo en los brazos y mirándolo a los ojos sin objetársela o cortarla.  Solo a través de esas demostraciones de tiempo desde muy pequeño lograré abrir una ventana de comunicación que con él que continuará en todas las etapas de su vida. Cuando tu hijo me diga ¿será que podemos hacer galletas solitos hoy? créeme que no es solo porque le provoca comer galletas, sencillamente necesita de ti.
No esperes que tu hijo te diga ¿podemos hablar? Bríndale desde muy pequeño tiempo 100% para él, donde olvides por unos minutos cualquier obligación o tarea pendiente, tiempo que necesariamente no tienes que buscar fuera de casa, porque cuando él te necesite no siempre podrán salir, solo busca el momento y dedícaselo por entero propiciando la comunicación y contacto visual donde termines con frases como “me encantó jugar contigo”, “que conversación tan linda, aprendí mucho “ y así cualquier otra que te salga del corazón que es de donde viene verdaderamente la palabra PADRES, recuerda siempre que...

“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”

¿Será que mi hijo tiene Déficit de Atención? Parte 2

Si ya tienes claro que muchas de las conductas que describí en la primera parte conforman el día a día de tu hijo, pues la recomendación es que asistas a un psicólogo infantil para ello es importante inicialmente entender algo, la psicología no es para “locos”, el hecho de llevar a nuestros hijos o nosotros como padres recibir orientación de un especialista en psicología u orientación familiar no significa que estemos fracasados como padres o que estemos mal. Si nos duele el estómago vamos a un gastroenterólogo, si nos duele la cabeza a un neurólogo, si  queremos tener un bebé vamos a un ginecobstetra y si vemos que se nos está complicando el proceso de educación en nuestro hijos sea por la razón que sea, lo mejor que podemos hacer es consultar con un especialista externo, el nos puede ayudar a determinar si estamos hablando de algún trastorno de déficit de atención.
Ante casos de conducta, bien sea dificultad para el seguimiento de instrucciones, rebeldía, tristezas constantes, apatía, respuestas negativas y molestias muy frecuentes ellos nos brindan excelentes recomendaciones, generalmente la primera consulta es para los padres a fin de explicarle al especialista por qué estamos acudiendo a él, lo más importante es contarle con detalle las actitudes del niño y las de nosotros como padres, no sirve de nada tratar de tapar algunas conductas por defender a su hijo o por aligerar la visión de la situación ya que eso reduce el campo de efectividad en la ayuda, sea completamente sincero con el especialista y aproveche la oportunidad para recibir el apoyo que necesita.
No se preocupe nunca por que dirán en su entorno ante la visita de su hijo a un psicólogo, si le genera incomodidad aplique el modo secreto familiar, no necesita informarle a todos que esta asistiendo, le aseguro que si se muestra constante verá los cambios y finalmente dirá con orgullo asistí a un especialista y el cambio de mi hijo es increíble, no hay nada mas satisfactorio que ver la felicidad de nuestros hijos y disfrutar sus avances con naturalidad sin esas palabras en el oído que le dicen ¿será que lo estoy haciendo bien?.
No existe un manual para ser padres, así tengamos cinco hijos, desde una perspectiva externa y especializada es mucho más fácil identificar la causa de las dificultades y las posibles solicitudes.


¿Será que mi hijo tiene Déficit de Atención? Parte 1


Las palabras trastorno por déficit de atención “están de moda”, algunos dicen que los especialistas exageran y para ellos todo es déficit de atención, pero ¿qué es realmente?, ¿cómo sé que mi hijo no es simplemente "flojo" o que lo tengo algo malcriado?
En principio es importante saber que nuestros hijos, su desarrollo y conducta son producto de todos nuestros aportes como padres en la etapa inicial y hasta su adolescencia, siendo fundamental buscar ayuda en lo que se visualice alguna dificultad, bien sea para seguir instrucciones, lectura, escritura o sencillamente permanecer sentado a la hora de comer o realizar las asignaciones diarias. 
Una clave básica para determinar si pudiéramos estar frente a una posibilidad de trastorno por déficit de atención es observar en casa el seguimiento de instrucciones básicas, algunos padres comentan en forma de chiste con los amigos, “es que yo le tengo que decir mil veces que se ponga los zapatos y hace cualquier cosa menos eso” OJO…  empiece a verificar si todas las instrucciones que le da son seguidas al momento.
Si le pido a mi hijo que me busque la toalla en el cuarto y a dos pasos consiguió un papel y se puso a jugar con él o sencillamente lo llevo a la papelera y olvidó lo que le pedí siendo esta una conducta muy repetitiva, es una alerta. Si le digo recoge esa ropa y veo que va hacia ella pero en el camino “así sea corto” se detiene y se dispersa con otra cosa, es una alarma. No se trata de que por observarlo pocas veces hacer esto ya estemos hablando de un trastorno por déficit de atención, pero si es constante en la mayoría de las instrucciones y como padres vemos que afecta así sea en pequeña forma el cumplimiento de muchas de sus acciones, la recomendación es llevarlo a tiempo a evaluación a fin de descarta que esto exista.
Una clave más que incrementa la posibilidad de identificar el trastorno es recibir de la maestra el comentario de que no culmina las actividades, sobretodo las escritas, muchos se quedan en pensar que es “flojo para escribir” o “no le gusta copiar”, algunos dicen yo también era así cuando pequeño y mírame tengo éxito. No compare nunca a sus hijos con su infancia, cada ser humano es distinto y tiene sus propias actitudes ante lo que pueden ser las mismas condiciones.
El perder cosas constantemente, pasar de una actividad a otra sin culminarlas son reflejos que podemos agregar. Vivir con trastorno por déficit de atención no es complicado, al contrario son muchísimos por no decir la gran mayoría de los casos diagnosticados tienen un nivel de inteligencia y funcionalidad muy alto y logran alcanzar metas increíbles, siempre y cuando reciban la atención necesaria desde pequeños para aprender a vivir con ello y emplearlo como una virtud.


En un mundo especial...

Para muchos en cualquier espacio del mundo resulta complejo y en oportunidades vergonzoso tratar el tema del ESPECTRO AUTISTA, por diversas razones, a muchas personas les cuesta fijar la mirada cuando se encuentran frente a un niño, adolescente y en muchos casos adultos con esta condición, sin embargo nos mata la curiosidad y las ganas de observar. Te invito a comprender que, observar a un joven con esta condición puede ser muy fructífero y puedes disfrutarlo tanto como mirar a cualquier otro niño en un concierto tocando la viola, flauta, piano o fijar la mirada en una niña que baile ballet. Esto  puede ser muy gratificante siempre que entiendas que forman parte del mundo en que convivimos todos y que son tan especiales como tú, como tus hijos y como todos los seres humanos que compartimos el día a día en nuestros colegios, oficinas y hogares.

Cuando usamos la palabra “Espectro” nos referimos a una diversidad de conductas y habilidades  que puede tener un niño diagnosticado con Trastorno de Espectro Autista, que si analizamos bien muchos de nosotros o de nuestros familiares bien sea a nivel orgánico, emocional o social  puede, en cualquier etapa de su vida manifestar cambios, enfrentar dificultades, deterioro o condiciones que requieran tratamientos médicos, terapias y desventajas en ejecuciones de la vida diaria.


Al trabajar muy de cerca en el área del autismo compartes con distintas familias que pasan por diversas etapas, unas difíciles y otras que brindan una experiencia de vida increíble y dejan marcas de aprendizaje inexplicables. Enfrentas la etapa de posible negación, pasas a la aceptación, posteriormente viene la retroalimentación y el conocimiento, búsqueda de información, pero la más hermosa se evidencia cuando en la familia existe total aceptación y un trabajo en equipo para descubrir sus habilidades y explotarlas hasta lograr que esta persona a quien la acompaña un diagnóstico tenga éxito y futuro. 

Casada desde muy joven con el mundo de la educación vivencie experiencias como enfrentar a unos padres que un día me comunicaron lo siguiente "En el salón de mi hijo hay un niño que tiene autismo quiero que me cambien al mío de sección, no sea que se le peguen sus conductas", yo solo escuche con atención a los señores y solo respondí "creo que se equivocaron no de salón si no de colegio y de mundo". A los pocos días los padres se acercaron a pedir disculpas y hoy en día agradecen el que su hijo pueda convivir en un mundo hecho para todos. Pues solo falta que todos entendamos que formamos parte de un mismo mundo, que las personas diagnosticadas con alguna condición no son personas a quienes debemos temer ni alejarnos, que debemos sentirnos orgullos de poder aprender de sus fortalezas así como de sus debilidades, siempre y cuando entiendas lo más importante TODO SOMOS ESPECIALES.